lunes 18 de mayo de 2009
lunes 13 de abril de 2009
Sobre algo mas de la muerte
Frecuentemente sucede que los pensamiento mas reveladores pasan inadvertidos, casi transformados en la mas ordinaria cotidianeidad. Es un desafío poco practicado, y aun menos prometedor intentar elucidar aquellos preciados instantes de claridad.
Me bañaba como de costumbre, abstraído en mis pequeños pensamientos, como el estar desnudo me avergonzaba aun estando en soledad, porque me sentía relajado solo escuchando el ruido del agua correr, cuando advertí que la toalla me era inaccesible desde la ducha, en una extraña pirueta coordine varios movimientos inoportunos sobre el bidet y caí al suelo secamente. Inclusive después haber perdido en el suelo gran cantidad de masa encefálica me sigo preguntando sobre el destino particular de la existencia.
miércoles 4 de febrero de 2009
La lagrima risueña
Como nos queremos Juana, que hoy no reñimos más que por la cucharada de azúcar del té, por saber quien se equivoca más y por costumbre.
Yo te miro un rato y me desvivo de amor, pero el otro rato te toca a vos.
No me digas que no te gusta mi suéter.
Hay una imagen de vos que tengo grabada en la mente, cada vez que siento el silencio la recuerdo. Es de tu figura brillante, tus ojos iluminados y rozados por la luz del sol de la tarde; tiene que ver con la eternidad, si hay algo que pueda ser eterno en esta vida es esa clase de imagen que uno asocia al futuro; sos vos silenciosa o tomando alguna bebida humeante, como si eso fuera todo lo que querés en la vida, sentarte a mirar como se mueven los árboles.
A veces todo se desparrama en un instante, los sentimientos se te enroscan y se vuelven escamosos. Yo quiero que me quieras, pero vos a veces me miras como si nunca me hubieses visto, como si realmente nadie pudiera conocerme ni a mi, ni a cualquier desdichado. Te olvidas (o ignoras) los besos del despertar, te das vuelta para el lado contrario de la cama y miras, destapada, algo muy triste del piso, porque debe ser muy triste para poner esa mirada tan perdida.
Se me muere un conejito de adentro cada vez que me haces pensar por un segundo que ya no vamos a estar juntos, pero puedo confesar con la más hiriente alegría que me siento un torero cada vez que te digo con violencia lo helada que podes ser (cuando lo sos y cuando se te escapa).
Me tiras tus odios en la cara con la mirada fija y gigante, sin pensarlo. Con las profundidades oculares acuosas, irreverente, con las cuencas llenas, con la crispante herida del lánguido cristal de tus penas. La mirada punzante clavada en mi estomago, desencanto, no puedo mas que estremecer de desdicha, de vergüenza y de arrepentimiento. Entonces nos hundimos en el silencio, si tenemos suerte, y valor, usamos las manos como un cofre y guardamos las temblorosas falanges del otro.
Siempre me herís de aquel modo indirecto, me señalas con tu odio menos piadoso, más irracional.
Un quejido nos quiebra, siempre hay una mano que se atreve a buscar al otro, los dedos enredándose en un bosque interminable, la caricia bajando hasta perderse en el manto brillante que duerme sobre los hombros. Paralizada, dócil, fiel a lo que te pasa desde afuera me confesas alguna palabra determinante, si tengo suerte dos.
Hablamos de las cosas que no están siendo mientras permanecemos ahí. Bailamos en tanto no hablemos, pues con las palabras no podemos sino herirnos los oídos y estallarnos en miles de pedazos. Estamos hechos de arcilla, nos tocamos necesariamente, y nos desmoronamos de poco en poco. Ya no sabemos si somos la misma persona peleándose la vida o simplemente dos personas corrientes del montón tocándonos las cortaduras, probando hasta donde mancillan las heridas, hasta donde llega el límite del dolor y el aburrimiento.
Yo no soy un hombre débil, tampoco un insensible, solamente soy alguien emocionado por pelearme con cada parte que me convides de vos.
Podría intentar olvidar el rocío cítrico en que se convierten tus lágrimas Juana, si no fuera porque yo también espero ser acariciado y festejado. Confieso también que ciertos sufrimientos tuyos se convierten en extraños placeres que me conmueven el poder, que soy feliz cuando se que sos bastante mía.
Nadar en tus muchos mundos nunca es fácil, tu desorden es un regocijante montón de pavadas, pero tus pavadas me llenan de misticismo y misterio los ojos, de cariñosos rituales el alma y el paladar. No creas que es fácil soportar la inundación de tus mundos en mi propia vida, menos que pierdo algún detalle.
Todo lo que hay por tocar, palpar, raspar, probar, oler. Pero a veces somos de manos torpes, y no sabemos cuando es mejor una caricia que un señalamiento. Tenemos miedo, yo sé, que la felicidad nos ablande el corazón y la coraza; que al final de todo nos hallamos obligado a hacer lo que nos plazca, porque es poco autentico obligarnos a ser. No importa, yo te tiendo la mano igual, con la invitación a la infinidad de aprendizajes que somos y vamos a ser. Ni siquiera pestañeo cuando te lo digo, ya no tengo parpados para vos.
A veces tengo ganas de decirte tantas cosas que no sé, como si las palabras no me alcanzaran para decirte cuando sos tan tonta que no puedo cambiarte, cuando sos tan tonta que te quiero igual.
(La lagrima risueña, tercer premio relato certamen 2008 "Los libros y la noche". Sí, gane con esto)
viernes 4 de abril de 2008
Desnudos
Dos cuerpos desnudos, de algo más que piedra, tejidos con sobras, atados con fuerza. Llovidos en cualquier cama deshecha, con cualquiera excusa inicial.
- Somos toda nuestra vida en esta conversación. La ensoñación en vigilia de una brizna que surca nuestro cuerpo terroso, un halo que respira de lo que somos.
- Si esto no existe me gustaría romperlo, saber porque llegan estos momentos de certeza y no los logro entender.
De esa mañana
Había una cierta mañana que gustaba de empezar como aquellas que tanto odio, ella se las arreglaba para dejarme la cabeza de revés, en mostrarme que los matices de claridad, la somnolencia y los principios también eran yo.
- ¿Buscas una nueva formula de vida? ¿No sabes que esas cosas no se comen? Uno no traga sabiduría práctica y empieza a planificar exitos…
Y continuaba así hasta que por fin la mataba en mi cama.
- Dormí ya, que es ahí donde vas a crear el porvenir.
jueves 24 de enero de 2008
La cima
Busco la perfección bajo estas sabanas raídas, bajo la sombra de la noche, con la luz del insomnio. Busco un proyecto de perfección con los ojos hundidos en la nada. Busco algo de perfección donde sea que pueda encontrarla.
Imagino el día en que no la necesite, cuando no idealice el pasado, cuando planificar el futuro sea solo un fastidio. Que comience por fin a vivirlo todo y que lo demás sea solo el fantasma que realmente es.
Busco la perfección a pesar de esto aun, busco y cuando me miro en el reflejo de otro muerto veo el mismo encierro racional.
-Que la belleza esta herida, lastimada y llora, no quiere perdonarme.- eso me dice la memoria.
- Nada me importa ya, solamente esta jugando a disfrazarse.
Si llueven personas, si los vivos son de agua; si la tormenta se disfraza de calidez; si me canso, me apoyo en lo inanimado y soy débil, me torno cruel y me arranco la piel buscando lo que soy. Yo estoy en el sueño, me despierto solo cuando tengo el valor. Soy quebradura de una flor, soy una estupida tratando de trepar a la cima de mi estupidez.
jueves 20 de diciembre de 2007
Las espinas
Cuatrocientos cuerpos incendiados, cuatrocientos cuerpos quemados vivos, cuatrocientos, y no se porque insisto con el numero pero hay algo que no me abandona en la repetición, la intensidad de la llama, la luz de la destrucción. Así es vivir un día en el ojo de su humilde centinela, su verdugo y su amante, como caer en la tentación y como renunciar a mi amor. Si soy un pedazo de lo peor que se puede encontrar(es fácil de definirme como lo que llenen sus envenenadas palabras) será bienvenido su odio y sepa que será bien reciclado en la maquinaria que hace los entramados que forman mi camino, mi salvación, mi resentimiento y mi destino; también todo el amor, las palabras hermosas y las caricias dadas y no dadas nunca.
No hay escape de las espinas, pero tampoco de las rosas; no hay nada que no pueda ser, nada que puedas negarme y nada que tengas que darme. Yo soy eso, vos sos lo mismo. Un intento de ser felices sin poder hablar, un intento de salida en la infinidad.